viernes, 6 de marzo de 2009

Pensar en todo.

Me gusta mucho pensar, analizar las cosas, a tal punto, que una de mis analistas me aconsejaba: no piense, Galarza, no piense. Sin embargo, el momento que vivimos exige un análisis, un despegue de los hechos diarios, una perspectiva que nos sitúe, imprescindible para la racionalidad, para la memoria, para la justicia.
¿Qué significan, estas palabras, para mí?
Racionalidad es no pedir la pena de muerte. La pena de muerte no ha reducido los crímenes en ninguna sociedad. Nunca.
Si el que mata tiene que morir, entonces un estado con pena de muerte no podría ejecutar más que a un reo: después debería caer. Pero esto es lógica, y una evasora que cree que puede haber dinosaurios vivos, ¿qué lógica va a tener, al hablar?
Memoria es intuir quién es quién, en base a qué hizo cada uno en el pasado. Es inadmisible que antiguos menemistas se vistan hoy de defensores de los intereses sociales. El menemismo dilapidó el patrimonio argentino, traficó armas, protegió a los asesinos, a los apropiadores y a los cómplices civiles de la dictadura, abolió los derechos laborales, enajenó el transporte, las rutas, el comercio, etc. etc.
Justicia es oportunidad de futuro, seguridad de futuro. Y para aquél que no la haya tenido, o no la haya aprovechado -si acaso esta golpeó a su puerta- resarcimiento: ¡Donde hay una necesidad, hay un derecho! Dijo una de las mujeres más justas de la historia.
Hoy escucho a los hombres y mujeres de clase media despotricar contra nuestro gobierno, electo en mayoría constitucional.
Le reprochan su racionalidad, y este nunca ha ejercido violencia contra nadie.
Le reprochan su memoria, tildándolo de nostálgico setentista y bien sé que ignoran lo que esas palabras significan. Pero la derecha se las ha cedido, se las ha deslizado en los bolsillos flacos, para su uso destituyente, y los ingenuos las adoptan como quién mete la mano y, aliviado, encuentra viejas monedas.
Le reprochan su justicia, ignorando que el nivel de vida más alto de América lo logró el peronismo con instrumentos como el IAPI que potenció la industria y la construcción.
En fin, el año promete ser apasionante. Los discursos de la derecha y los argumentos de los hombres que crean en el futuro, se batirán en esta partida. Ellos llevan las blancas, nosotros las negras: no vamos a rendirnos sin jugar.

sergio galarza
03 09

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