miércoles, 24 de septiembre de 2008

Con Franco Orgullo

Con Franco Orgullo.

Cuando cursaba cuarto grado, mis padres se mudaron a un barrio de Rosario. Como la escuela pública parecía regular, fui dos años al Stella Maris, que resultó peor. Recuerdo que allí me hablaron de Dios, que me enamoré de una compañera, y que conocí a Mariano Deheza: todo un logro, para mis diez años.

Fue con Mariano con quien jugué al ajedréz por primera vez con alguien ajeno a la familia. Horas enteras pasábamos luchando: no conocíamos el enroque y enfrentábamos a los peones como si fuesen ladrillos; una decena de jugadas sin tomar o comer una pieza. Ahora reparo en que él llevaba la guerra en la sangre, pues era descendiente del General Deheza. Qué no hubiéramos dado entonces por un libro o curso de ajedrez. Toda nuestra astucia se reducía a observar qué parte del tablero miraba el rival, para prever sus ataques.

Por suerte en Bigand, la cultura no precisa de estas argucias. Este año, a mediados de junio, cuatro alumnos del taller participaron del Encuentro Internacional de Ajedrez Escolar 80ª Aniversario del nacimiento de Ernesto Che Guevara. Dos días en Rosario, jugando ajedrez con alumnos de todo el país. La bienvenida, los chicos la recibieron de la hija mayor del Comandante Guevara, quien es pediatra y ha dedicado su vida a velar por los niños y niñas de su país. Su voz caribe nos recordó las tardes en que su padre se batía, tablero de por medio, en su infancia serrana (Una mujer gentil y transparente, Adelaida; estará luchando ahora por paliar el desastre que les produjo el huracán). Después, con Franco Roda, se logró el primer puesto en el clasificatorio a los Juegos Deportivos Santafecinos del Nodo Rosario; y luego, en Santa fe, el Primer puesto compartido en la provincia; lo que implica una plaza a la instancia final de los Juegos Evita.

Un orgullo, Franco, que sí tiene sus libros.

Yo no sé si podemos comprender la importancia de estos esfuerzos y el tamaño de los logros, que siempre son aquellos en que las personas nos involucramos en conjunto: los talleres, las ferias, las cooperativas, las instituciones públicas con su gestión… Franco Roda clasifica para el nacional de ajedrez por capacidad propia, pero si la comunidad no hubiese dispuesto sus dineros en favor de los talleres, esto hubiese sido algo más difícil.

Los medios de difusión suelen falsear la realidad, y nos han enseñado a valorar los triunfos personales para demorarnos, para que se nos vaya la vida esperando al salvador, al político brillante, al Messi que nos dé un mundial. ¿Hemos reparado en que los medios vaticinaban una medalla de Oro para las Leonas? Pues trajeron de China una de Bronce, igual que los Murciélagos, nuestro equipo de fútbol de deportistas ciegos. Pero nadie auguraba una medalla de oro para ellos. Ser ciego nos es exitista.

Bigand, pese a que está ubicado en el triángulo de oro, en la zona sojera más importante del país, poco a poco va progresando. Se multiplican las propuestas culturales, recibo bloguers con el trabajo de sus escritores, me invitan a lecturas colectivas, a representaciones teatrales, a las obras de títeres; ahí está Ronda…

Y, en este contexto, los colegios santafecinos disponen del Plan Provincial de Ajedrez Escolar. Año tras año, centenares de chicos y chicas aprenden a planear, a evaluar, a relacionar su esfuerzo con un resultado mediante nuestro juego. Las escuelas de Bigand pueden sumarse y dictar módulos de enseñanza en talleres de corta duración.

Mariano Deheza era un gran chico que, como en todo cuento barato, vivía solo en su casa de rico. Sus padres ambulaban altos y ajenos a nuestra infancia, y de hecho él, que tenía un tren Scalectric tan grande que solo podía armarse en un living como el de El Gran Chaparral, sufría una tartamudez devastadora que lo apartaba del mundo.

Me gusta pensar que nuestras pueriles batallas le servían para expresarse y desahogar su alma.

Sergio Galarza

Talleres de Ajedréz