Como persona dada a las actividades culturales, no encuentro explicación al hecho inapelable: la sociedad misma se ha suicidado al votar a Milei.
Hay analistas que describen el hartazgo hacia las políticas equivocadas de los gobiernos anteriores, otros hablan del modo en que los operadores mediáticos han pervertido el imaginario colectivo.
Me pregunto: no pudieron los votantes ver en la insensatez del candidato su malicia y perniciosa enjundia? Son idiotas, los votantes, y por ello no pueden ver lo que en sus narices se ventila?
Creo que Argentina padece un mal fundacional. Creo que el error y el sufrimiento que generación tras generación causamos tiene su origen en la formación misma de la república. En su consolidación, claro, y en las etapas sucecivas de expoliación y entrega, siempre a costa de los vulnerables, de los débiles, y en provecho eterno de los poderosos, de los que nunca nos dejarán ser libres.
Buenos Aires fue creada para que el comerciante virreynal pudiera evadir impuestos de la Corona. Este puerto sucio y alejado del Perú, donde anidaba la Casa de Indias, permitió que fortunas y fortunas quedaran en manos de esclavistas y vaciadores de la América. Este fue el origen.
Al mismo tiempo, el genocidio primero, la desaparición del hombre originario. Tuve maestras en mi escuela que justificaron esta matanza salvaje diciendo: nos civilizaron. Qué estupidez, cuánta ignorancia encuentro siempre entre los docentes. No nos civilizaron: exterminaron naciones y luego crearon otra, fallida, falsa, sobre la pútrida tierra ahita de sangre.
Llegada la independencia, la gente de Buenos Aires se encargó de exterminar primero a los negros esclavos, carne de cañón de las batallas libertarias (ningún blanco fue a esas guerras, salvo las contadas excepciones patriotas). Muertos estos, tocó a los indios, Roca y el Remignton, y adíos a los pueblos Pampas, Tehuelches y demás hombres mujeres y niños que poblaban el desierto. Cada chacarero tiene su tierra por esta crueldad inimaginable: se pagaron a peso fuerte los senos de una mujer originaria, y las orejas de un hombre adulto.
Fue esto suficiente? No. Los Argentinos de bien de esos años vergonzosos trajeron ahora nuevas manos trabajadoras. Europeos, claro, la pobreza, los desocupados. Y aquí trabajaron la tierra para el estanciero. Y si por puta estos inmigrantes se cultivaban y abrazaban el anarquismo, pues bala amigos. La semana Trágina, milicos fusiladores en el gobierno de Yrigoyen.
Uno diría, vaya, Sergio, ya es suficiente, ya entendimos... No. No fue suficiente.
Quiso Argentina crecer con los gobiernos de Perón. Voto femenino, derechos a los trabajadores, vacaciones, aguinaldo, sindicatos, movilidad social ascendente (saben los docentes santafecinos lo que esto significa? Creo que no). Industria nacional, avión a Chorro, el Pulqui, fábicas de autos nacionales, naftas nacionales, bancos nacionales. De modo que la gente de bien de la época tomó las riendas del destino: Bombardeo de la Plaza de Mayo, golpe a Perón, asunción de la fusiladora, golpe tras golpe hasta llegar al infrahumano periodo del 76 al 83. Torturados, Acribillados, Desaparecidos, Arrojados vivos al río de la Plata, niños apropiados, mil iniquidades más que tampoco son enseñadas por los docentes en las escuelas, so pena que herir a las tiernas almas que se están forjando, que pujan en nuestras escuelas por convertirse en la gente de bien que enamora a nuestro actual gobierno.
Ya está, eh? Ya es suficiente?
Pues hay más, Menem, Río Tercero, los atentados a la Embajada y a la Mutual Israelita, el 2001, el Macrismo, el intento de magnicidio.
Estoy convencido que si la mayoría del pueblo tuviera presente esta historia, la historia infame que forjó a los argentinos, la verdadera y vergonzosa serie de crímenes que nos han traído hasta acá, si las mayorías fueran concientes de esto, digo, los decires de los candidatos y candidatas serían analizados de otro modo, serían evaluados por su contenido o su vacío, por su significancia verdadera. Pero hemos llegado a donde estamos negando aquellos abusos. Echamos la culpa a este o al otro. En las escuelas no se enseña la verdadera historia. Hay escuelas que se llaman Roca, Rivadavia, es algo inadmisible.
Esto es sólo un pensar tipeado, una seríe de pistas que me surjen de la cabeza ante la angustia, ante el dolor de ver cómo el país, otra vez, será destrozado.
Ojalá este año podamos hacer algo, obrar de algún modo, en un club, en una plaza, en un aula.
Ojalá la realidad no fuera esta.