domingo, 31 de diciembre de 2023

Crímenes perfectos

La realidad argentina de estos días es angustiante. Hay quienes la niegan y dicen, no quiero hablar de política. Pobres gentes, el silencio es un discurso muy fuerte en favor de quienes oprimen. 

Como persona dada a las actividades culturales, no encuentro explicación al hecho inapelable: la sociedad misma se ha suicidado al votar a Milei.

Hay analistas que describen el hartazgo hacia las políticas equivocadas de los gobiernos anteriores, otros hablan del modo en que los operadores mediáticos han pervertido el imaginario colectivo. 

Me pregunto: no pudieron los votantes ver en la insensatez del candidato su malicia y perniciosa enjundia? Son idiotas, los votantes, y por ello no pueden ver lo que en sus narices se ventila?

Creo que Argentina padece un mal fundacional. Creo que el error y el sufrimiento que generación tras generación causamos tiene su origen en la formación misma de la república. En su consolidación, claro, y en las etapas sucecivas de expoliación y entrega, siempre a costa de los vulnerables, de los débiles, y en provecho eterno de los poderosos, de los que nunca nos dejarán ser libres.

Buenos Aires fue creada para que el comerciante virreynal pudiera evadir impuestos de la Corona. Este puerto sucio y alejado del Perú, donde anidaba la Casa de Indias, permitió que fortunas y fortunas quedaran en manos de esclavistas y vaciadores de la América. Este fue el origen.

Al mismo tiempo, el genocidio primero, la desaparición del hombre originario. Tuve maestras en mi escuela que justificaron esta matanza salvaje diciendo: nos civilizaron. Qué estupidez, cuánta ignorancia encuentro siempre entre los docentes. No nos civilizaron: exterminaron naciones y luego crearon otra, fallida, falsa, sobre la pútrida tierra ahita de sangre.

Llegada la independencia, la gente de Buenos Aires se encargó de exterminar primero a los negros esclavos, carne de cañón de las batallas libertarias (ningún blanco fue a esas guerras, salvo las contadas excepciones patriotas). Muertos estos, tocó a los indios, Roca y el Remignton, y adíos a los pueblos Pampas, Tehuelches y demás hombres mujeres y niños que poblaban el desierto. Cada chacarero tiene su tierra por esta crueldad inimaginable: se pagaron a peso fuerte los senos de una mujer originaria, y las orejas de un hombre adulto.

Fue esto suficiente? No. Los Argentinos de bien de esos años vergonzosos trajeron ahora nuevas manos trabajadoras. Europeos, claro, la pobreza, los desocupados. Y aquí trabajaron la tierra para el estanciero. Y si por puta estos inmigrantes se cultivaban y abrazaban el anarquismo, pues bala amigos. La semana Trágina, milicos fusiladores en el gobierno de Yrigoyen.

Uno diría, vaya, Sergio, ya es suficiente, ya entendimos... No. No fue suficiente. 

Quiso Argentina crecer con los gobiernos de Perón. Voto femenino, derechos a los trabajadores, vacaciones, aguinaldo, sindicatos, movilidad social ascendente (saben los docentes santafecinos lo que esto significa? Creo que no). Industria nacional, avión a Chorro, el Pulqui, fábicas de autos nacionales, naftas nacionales, bancos nacionales. De modo que la gente de bien de la época tomó las riendas del destino: Bombardeo de la Plaza de Mayo, golpe a Perón, asunción de la fusiladora, golpe tras golpe hasta llegar al infrahumano periodo del 76 al 83. Torturados, Acribillados, Desaparecidos, Arrojados vivos al río de la Plata, niños apropiados, mil iniquidades más que tampoco son enseñadas por los docentes en las escuelas, so pena que herir a las tiernas almas que se están forjando, que pujan en nuestras escuelas por convertirse en la gente de bien que enamora a nuestro actual gobierno.

Ya está, eh? Ya es suficiente?

Pues hay más, Menem, Río Tercero, los atentados a la Embajada y a la Mutual Israelita, el 2001, el Macrismo, el intento de magnicidio.

Estoy convencido que si la mayoría del pueblo tuviera presente esta historia, la historia infame que forjó a los argentinos, la verdadera y vergonzosa serie de crímenes que nos han traído hasta acá, si las mayorías fueran concientes de esto, digo, los decires de los candidatos y candidatas serían analizados de otro modo, serían evaluados por su contenido o su vacío, por su significancia verdadera. Pero hemos llegado a donde estamos negando aquellos abusos. Echamos la culpa a este o al otro. En las escuelas no se enseña la verdadera historia. Hay escuelas que se llaman Roca, Rivadavia, es algo inadmisible.

Esto es sólo un pensar tipeado, una seríe de pistas que me surjen de la cabeza ante la angustia, ante el dolor de ver cómo el país, otra vez, será destrozado.

Ojalá este año podamos hacer algo, obrar de algún modo, en un club, en una plaza, en un aula.
Ojalá la realidad no fuera esta.

viernes, 21 de agosto de 2015

El Heredero.

El Heredero.

Junto al río, fue encontrado un bulto. Atraída por el llanto, lo halló una lavandera. Al sol de la mañana, lo alzó. En el pecho del niño brilló una medalla que la mujer, esa tarde, canjeó en la feria.

Poco después, a su casa se presentó un hombre alto que no sonrío nunca. En la mano traía el bronce. Dijo que el niño era hijo de la Reina y que, un día, el trono sería su derecho.

Desde entonces fue educado para el mando y el gobierno y cuando tuvo edad optó por su destino. Las escaramuzas fueron pocas. El niño, ahora Hombre, fue coronado junto al río.

En su corazón hubo virtud. Su reinado fue próspero y justo. Siempre gustó de andar por la rivera.

Una mañana como tantas, vio niños desnudos en el agua poca y la torva espalda de las lavanderas. Una vieja decrépita que entre todas yacía, se alzó y, con esfuerzo, se acercó. Extendió el brazo. La mano asía la medalla. La boca vacía dijo:

Mi niño, mi niño el Rey.


Sergio.

jueves, 23 de julio de 2015

El precio de una muela

“¿Para qué crean un hospital dental en el sur si nosotros no podemos pagarnos una muela?”


Gorila mujer, dicho al paso en Plaza de Bigand, después de mirar la Luna.

            De las muchas, muchísimas estupideces que he escuchado en mi vida (el 99% desde el 2008 a la fecha), la que da título a la nota es una de las mayores. Vaya como ejemplo de la decadencia moral que se ve descubierta (y denunciada a gritos) nuestra honorable clase media.

            Como todos los jueves, viajé a Bigand para dictar dos talleres. La actividad cultural desarrollada por la secretaría de Cultura y Educación de Bigand no tiene par. Articula ésta talleres de cerámica, dibujo, telar, telas, escritura, natación, danza de unos ocho o nueve estilos, idiomas como para dar la vuelta al mundo incluido el chino, y todo lo que quieras imaginarte. Si decís un área y David Martino no la incluido en un taller, te pago un asado a vos y a toda tu familia. ¿Arriesgarías Magia? Hay magia. ¿Susurrarías cine? Hay cine, actuación, circo, acrobacia y toda puta cosa que se cruce por la zabeca. En esa menesunda culta estamos nosotros, enseñando a mover trebejos y a pispiar soles muertos hace millones de millones de años atrás.

            Usual trabajamos en las instalaciones de la escuela primaria, hermoso edificio mandado hacer por el Perón que a su lado tuvo a Eva, ya que el otro Perón, por supuesto, no sirvió de nada, como sea para que murieran unos cuantos miles de pibes. Y qué poco sabe de historia reciente nuestra juventud. Cundo escucho a un pibe k de ahora hablar de Perón, por dentro me cago de risa. Pobres ; son iguales todos los jóvenes, tienden a idealizar y no razonan una bosta. Los socialistas, por ejemplo, tener en su historia la ignominia de un Américo Ghioldi e ignorar que fue un golpista. En fin, la escuela Octavia Ricardone de Bigand es donde Vero y yo (y mi vieja, claro) dictamos los talleres de ajedrez y de astronomía.

Cómo recuerdo siempre a mi viejo. Él me dijo una mañana: vos podrías vivir de enseñar ajedrez, Sergio. Y en ese entonces no le creí. Y hoy vivo de enseñar Ajedrez. Qué bueno se siente haber tenido un padre que nos aclare el camino. Pero No con herencias sucias; no con plata, ni acomodos en el banco Provincia o en la AFA o en la cooperativa; ni mediante prebendas como es usual en estos pueblos de gringos que sin el Grito de Alcorta aún comerían mierda, pero que hoy cortan rutas. Un padre tuve, que, al menos un día, esa mañana, supo ver lo que yacía debajo de lo obvio.

La cosa es que quiso la suerte -que es grela- que esta tarde la escuela estuviera cerrada. Cualquiera se hubiera amedrentado, hubiera vuelto grupas y a casita, calentito a tomar unos amargos. Pero un ATDL está tallado en otra madera, no al pedo ostento ese título: ATDL. Ja, ya quisieran los giles de estopa que fuera yo uno como ellos. Si la escuela está cerrada y no tengo los tableros… ¿para qué llevo encima un pequeño telescopio de bolsillo? ¿Para qué en el alto cielo brillaban Venus, en fase escueta; Júpiter, bajo y feo pero con sus cuatro puntos; el alto Saturno, Arcturus y la bella, bellísima Luna? Enseguida armé a Lumbricita, un refractor de 70mm de cacerola, con perdón de la palabra, y 900 de focal, sobre la EQ5 motorizada.

Los pibes se prendieron a los astros y yo a alentarlos, mira que mira. Enseguida llegó Vero con sus amargos infaltables. Y mi vieja en el fono: hoy no voy, me siento chueca. No hay drama, vieja, después paso. Y nos pusimos a disfrutar del terminador, y de los altos picos que sigilosos comenzaban a brillar aquí y allá, en el centro de los cráteres más oscuros.

En esa magia nos perdíamos cuando vi que dos, tres veces pasaba un hombre, caminando. En la cuarta paró, lo invitamos a meter ojo en el discreto Lumbricita. Disfrutó el hombre y y largamos la lengua, que los soles esto y lo otro. La charla linda, el tipo avezado, conocedor del tema, de los lugares, oriundo de Los Toldos… en eso cae una mujer, de unos…? Fue candidata a la Comuna hace unos años. Mira la naifa y dice una intelectualidad que omito, referida a los peligros de agacharse en público para otear el cielo a través del refractor. Mira, entonces, y dice:

Cuando sea vieja quisiera tener un telescopio.
Sin chistar le digo,
Mirá, es muy fácil, un telescopio bueno vale mucho menos que un celular.
El hombre que afable observaba desde antes y que con nosotros charlaba, acota:
Sí, tengo que arreglarme una muela y me sale 4.500 morlacos… menos que un celular.

Sí, salta la otrora candidata por la democracia argentina, Vengo de escuchar por cadena nacional a Cristina, estaba inaugurando allá dónde es ella una clínica para cirugías dentales gratuitas… vos decime… ¿Para qué inaugura en el sur una clínica gratuita si acá nosotros no podemos pagarnos un diente?

A dios gracias estoy acostumbrado a estas estupideces. ¿Qué mierda tiene que ver que ella no pueda (sí que puede) pagarse un diente con que los Santacruceños tengan dentadura free? Nada, niente, absoluto insulto gratuito. ¿Por qué cree toda esta gorilada cree todos los que encuentran a su paso son estúpidos?

Ya lo he aclarado hasta el hartazgo: soy socialista, creo en lo que me enseñó Estévez Boero (cosas que nada tienen que ver con lo que Binner pregona, aclaro), pero jamás le voy a negar al gobierno nacional lo que ha hecho de bueno, y que es muchísimo.
En fin, que mirando las estrellas uno tiene las orejas en la Tierra.
………………………………………………………..

Si te quedaste esperando una moraleja, esta historia no la tiene, tan solo fue narrar lo que sentí, al pié de un telescopio, el día en que inauguraron una clínica dental del sur.

Sergio

miércoles, 29 de agosto de 2012

Sobre lo virtual y la muerte de Armstrong


El triunfo de la virtualidad absoluta

 Por José Pablo Feinmann
Hacia mediados de los noventa llamé a mi buen amigo Jean Baudrillard. Sabía que no andaba bien, pero todavía le quedaba una gran misión. Le correspondía a él. Yo había desarrollado una tesis sobre el poder de los medios para sujetar a los sujetos, que era una fórmula de Foucault. Pero el gran Michel no pudo tratar a fondo la cuestión del poder de los medios. Murió un poco abruptamente. Mi trabajo residía en demostrar que lo comunicacional era la revolución de la derecha, que no existía revolución que se le igualara en mucho tiempo. Miren, señores, hemos desarrollado un dispositivo tan poderoso que atraparemos sus conciencias en todos los terrenos posibles. En especial, los del entretenimiento.
Pero, ¡esto ya había ocurrido! La Revolución Comunicacional (vale decir: el poder del Imperio para mentir tan poderosamente que esa mentira era la verdad y se introducía en las subjetividades de los pasivos receptores como tal) había tenido un despegue increíble. ¡Tan espectacular, tan deslumbrante como un viaje a la Luna! Y fue el viaje a la Luna. La más grande patraña de la Historia. El que siga sosteniendo que no fue así, que no fue fraguado, que no fue virtualidad pura, creación del poder virtual, del arte del simulacro, del arte de “crear” la realidad, una realidad que no es real porque no tiene espesor, no es ontológica, no entenderá nada. Lo virtual no es el Ser. Es lo virtual. ¿Cómo un alma creativa puede resistirse a esta tesis? Que llegaron a la Luna en otro acto prometeico de la bendita modernidad no es más que otro cuento en la línea de la revolución industrial del siglo XIX, la máquina de vapor, el tren, el remington. No, esto es algo distinto, revolucionario. Lo sorprendente, lo que revela la nueva y renovada fuerza del poder, incluso su imaginación inagotable es... ¡que no fueron a la Luna! Hicieron así: llamaron a Werner von Braun, el sabio nacional socialista que estuvo a punto de ganar la guerra para Hitler, que alcanzó a tirar unas cuantas V2 sobre Londres pero los yanquis se le adelantaron con la atómica en Hiroshima. Pero no por eso olvidaron a Wernher. Lo llamaron: “Vea, von Braun, usted es muy inteligente y ahora necesitamos unirnos todos contra el nuevo enemigo del Occidente cristiano y democrático: los sucios rojos”, le dijo Henry Kissinger, que estuvo en todos los lados donde hubo que estar. El Mal es omnipresente. Kissinger continuó: “Usted sabe que los rojos nos infligieron una dura derrota con ese Sputnik que arrojaron al espacio. Para colmo, la tripulante, esa puta perrita Laika, murió y todo el mundo derramó lágrimas comunistas por ella”. “¿Qué necesitan ahora?, preguntó Wernher. “Sencillo: mandar el hombre a la Luna”, dijo Kissinger. “No es posible”, negó el gran von Braun. “Estuve trabajando en eso y por ahora es imposible. Pero no se desanime, amigo Kissinger.” Y largó una carcajada. “¿De qué se ríe?”, preguntó Kissinger. “Oh, de las vueltas de la vida”, confesó von Braun. “Aquí estamos usted y yo trabajando para una potencia extranjera. Usted, un sucio judío. Yo, un ario puro. De haberlo pescado en Alemania le hacía conocer Auschwitz, amigo Kissinger.” “Pero eso no ocurrió. Y entienda: América, para mí, no es una potencia extranjera. Es un país poblado por muchos e inteligentes judíos en puestos de poder.” “Oh, mister Kissinger. ‘Judío inteligente’ es un pleonasmo. No hay uno que no lo sea. Por eso los exterminábamos en Alemania. Se devoraban el país y los arios puros son medio idiotas, usted sabe. Ha leído a Nietzsche, sin duda.” “Volvamos a lo nuestro, Wernher von. De modo que no puede mandarnos ni un maldito astronauta a la Luna.” “Imposible por ahora. ¿Pero no es éste el país del show, del espectáculo, de la creación mediática? ¡Consígame a Stanley Kubrick!” Al día siguiente, Kubrick se reunía con von Braun. “Oye, Stanley, yo no puedo mandar todavía un hombre a la Luna y los malditos soviéticos siguen al frente en la carrera espacial. ¿Qué sugieres?” Kubrick, un genio con una enorme confianza en su genio, un genio que sabía que lo era, dice: “La solución es sencilla: hagamos una remake de 2001. Hagamos otra ‘odisea del espacio’. Pero en algún lugar secreto de California”. Llaman a Nixon. Nixon entiende de inmediato. Hombre inteligente, sólo acaso con un ultrapatológico “complejo de Dios” que le permitía arrojar millares de bombas sobre cientos de miles de seres humanos en nombre de la causa del Occidente cristiano, bien acompañado, por cierto, por Robert McNamara (cuya muerte durante estos días el entero mundo llora menos los millones que están bajo tierra gracias a su eficacia demoledora llevada a cabo con el aporte inestimable del patriótico asesino de masas Curtis Le May), Nixon respalda en todo al genial Stanley Kubrick y al inestimable von Braun. Viajan a California y llaman a todo el equipo de producción de 2001. En poco tiempo el set está construido. Es una obra maestra. Lo demás es sencillo. Eso hicieron: un simulacro perfecto. La primera obra maestra de la construcción de la realidad a partir de los medios. Todos vieron por televisión a Armstrong y sus amigos alunizar en un set de California. Nixon hablaba con ellos. “¿Cómo va todo, muchachos?” “Bien, señor presidente. Es maravilloso haber llegado a la Luna.” Nixon, que estaba junto a von Braun, a Kubrick y a McNamara –que había dejado por un instante de arrojar bombas incendiarias sobre Vietnam, bombas que mataban cien mil civiles por noche, una minucia—, se despanzurraba de risa. “¡Somos unos hijos de perra!”, exclamaba. “¡Tenemos engañados a todos los idiotas de este mundo!” Kubrick, exaltado, vociferaba: “¡Es el triunfo del show sobre la realidad! La realidad ha sido abolida. Ha muerto. No hay realidad. Sólo construcción de la realidad. Sólo show. Simulacro. Mentira. ¡Ya no hay ser! Las cosas ya no son. Son virtuales. Se ven por televisión y el entero mundo las cree”. Era tan brillante ese ególatra neurótico que se expresaba con los conceptos de Baudrillard antes de éste siquiera los hubiera pensado.
Por eso a mediados de los noventa llamé a mi amigo francés. Era él quien tendría que haber fundamentado la importancia de ese hecho: Del poderoso hecho de no-haber-ido-a-la-Luna. ¡Que libro para vos, Jean! El viaje a la Luna no ha tenido lugar. Armstrong no ha tenido lugar. Yo te conocía bien. Te leí atentamente. Fuiste el mejor de los posmodernos. El que dio en el clavo del nuevo poder absoluto. Te pusiste contento cuando te mandé mis primeras notas, que luego incluí en ese grueso libro de filosofía que ahora anda por ahí. ¿Recuerdas, Jean? Decía: “Según la Ontología Negativa de Baudrillard el Ser está en todas partes y en ninguna. No puede haber ontología de lo virtual (...) Al final de su largo periplo la razón occidental no es. Se ha evaporado. Es simulacro. Y el simulacro no tiene nada que ver con el Ser. El mundo está poblado, constituido por imágenes y las imágenes son el ‘mundo’. No hay ‘mundo’. El ‘mundo’ ha muerto. Porque el mundo era el mundo ‘real’. Y lo ‘real’ ha muerto” (La filosofía y el barro de la historia, Planeta, p. 720). ¿Cómo no aprovechaste este tema, Jean? Es el punto exacto en que se inaugura el mundo de lo virtual. En que se asesina la realidad. Eso que vos, en uno de tus mejores libros, llamaste El crimen perfecto. Bien, el llamado “viaje a la Luna” es el crimen perfecto. El crimen de la realidad. El crimen de la verdad. De una verdad, pero no de otra. El mundo queda inaugurado como mundo virtual. Como verdad virtual. Se ve por televisión.
Señores, ustedes no fueron a la Luna y eso me parece mucho más admirable que si mediocremente, realmente, sumidos en la tosca realidad-real hubieran ido. Pero no fueron. Crearon todo el gran relato. Demostraron que la entera humanidad puede ser engañada. Crearon la nueva era. La del poder de lo virtual mediático. Hoy vivimos inmersos en ese mundo. Y van a ver: el señor De Narváez (y perdón por esta recurrencia a nuestra exigua política nacional en medio de tanta genialidad desbocada) dará, en el año 2011, su discurso de final de campaña desde Saturno. Con traje de astronauta y en medio de llamaradas espectaculares. Superiores a las de Lo que el viento se llevó. Y todo lo habrán hecho los realizadores de Matrix en un set remoto, inhallable de la Patagonia. Y todos dirán: “Si este hombre pudo ir a Saturno, ¿cómo no va a sacar a la Argentina de su eterna postergación?” Entre tanto, millones de clones de De Narváez recorrerán el país hablando cálidamente con la gente, escuchando sus problemas. Y la gente dirá: “Este hombre está en todas partes. Escucha a todos. Entra en todos los hogares”. Y alguien, por fin, dirá la verdad: “Para mí, es Dios”. Y lo será. Porque el que se apodere de la nuevas tecnologías comunicacionales, será Dios.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/128528-41302-2009-07-20.html

domingo, 29 de julio de 2012

Nota de Feinmann sobre las Últimas palabras de Eva


El mensaje de “Mi mensaje”

 Por José Pablo Feinmann
El martes 31 de julio el Congreso nacional presentará la edición definitiva de Mi mensaje, texto que Eva Perón dictó durante los últimos días de su agonía. Fue un honor que me encargaran el Prólogo. Mi mensaje fue escrito de cara a la Muerte. Con los días contados. Ya no había intereses, ni coyunturas ni manos ajenas que pudieran herir el texto. Es Eva Perón en carne viva, sin velos, sin ganas de guardarse nada. De aquí la dureza y autenticidad de sus palabras. Vamos a escoger algunos textos. Darle la palabra a Evita. Fueron las últimas que dijo y tienen la fuerza de lo definitivo.
“Nadie fue capaz de seguir la farsa como yo para saber toda la verdad. Porque todos los que salieron del pueblo para recorrer mi camino no volvieron nunca. Se dejaron deslumbrar por la maravillosa fantasía de las alturas y se quedaron para gozar de la mentira.”
“Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso no me deslumbró jamás la grandeza del poder y pude ver sus miserias. Por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas.”
Decide denunciar definitivamente (¿qué otra cosa si no lo definitivo le quedaba?) a los enemigos del pueblo: “A veces los he visto fríos e insensibles. Declaro con toda la fuerza de mi fanatismo que siempre me repugnaron. Les he sentido frío de sapos o de culebras”.
Se entrega a una exaltación del “fanatismo”. Del suyo, al que llegará a identificar con el de Cristo. En Eva, el fanatismo implica la entrega absoluta a una causa. Siempre dijo: “Los tibios me repugnan”.
“Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos, sí (...) El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas”.
“Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y los imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de la dulzura y del amor que Cristo dijo: ¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y qué más quiero sino que arda! Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?” Las citas bíblicas de Eva son precisas, ni erráticas ni menos aún equivocadas. Tomo, de mi Prólogo, el siguiente fragmento: “Jesús, en Lucas 12.49, dice: ‘He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya hubiera prendido!’” (Biblia de Jerusalén). Luego, en 12.51, insiste: “¿Creéis que estoy aquí para poner paz en la tierra? No, os lo aseguro, sino división”. Son textos que han asombrado a los teólogos porque contradicen el mensaje central del profeta de Nazareth: el del amor, el de poner la otra mejilla. De aquí que, en San Mateo, el texto que Evita menciona sea antecedido por el título: Jesús, señal de contradicción. Y dice: “No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada” (Mateo, 10.34.). Hay una explicación. El confesor de Eva durante sus largos últimos días fue el padre Hernán Benítez. Es (muy) posible que él le hiciera conocer esas citas tan cuidadosamente escogidas y que ocupan un escueto espacio en los evangelios. Acaso impresionado por los durísimos textos contra la Iglesia, Hernán Benítez (un digno sacerdote, de los pocos: hoy Domingo Bresci, otro pastor del pueblo, da misa en la misma parroquia que él) negó la veracidad de Mi Mensaje. No es así. Vi el auténtico manuscrito. Me lo mostró hace más de diez años Fermín Chávez: un montón de hojas amarillentas. Cada una llevaba las iniciales inconfundibles de Eva.
“Si alguna cosa tengo que reprocharle a las altas jerarquías militares y clericales es precisamente su frialdad y su indiferencia ante el drama de mi pueblo.” Detesta a los que entregan a sus pueblos. A los que dicen que nada se puede hacer. “Podrá costar más o menos sacrificio, ¡pero siempre se puede! (...) ¿Los procedimientos? Hay mil procedimientos eficaces para vencer: con armas o sin armas, de frente o por la espalda, a la luz del día o a la sombra de la noche, con un gesto de rabia o con una sonrisa, llorando o cantando, por los medios legales o por los medios ilícitos que los mismos imperialismos utilizan contra los pueblos.”
“Ya no podrán jamás arrebatarnos nuestra justicia, nuestra libertad y nuestra soberanía. Tendrían que matarnos uno por uno a todos los argentinos. Y eso ya no podrán hacerlo jamás.” Doloroso texto. Revela que ni ella (que los conocía de cerca) había vislumbrado la crueldad de sus enemigos. Mataron a todos uno por uno. A todos los argentinos que les incomodaban para imponer sus planes económicos miserables, que arruinaron el país y los enriquecieron. La mataron a ella una y mil veces por medio de la desaparición, la injuria, la negociación política de su cuerpo escueto, magro. No la dejaron reposar en paz. Tenían miedo de una tumba suya en el país. Habría sido el lugar desde donde el pueblo –luego de rezarle, de evocarla y de expresarle ese amor que los hacía arder como ella había ardido– se organizaría. Ese pueblo marginado, excluido, que no podía votar porque estaban prohibidos su partido y su líder, porque la “democracia” de los militares del ’55 podía creer que lo era pese a excluirlos y esa farsa la aceptaron todos, civiles y militares, todos chapoteando durante dieciocho años en el fango de la ilegitimidad, llevando a la juventud al descreimiento político y a su fruto: la violencia.
“Me rebelo indignada con todo el veneno de mi odio o con todo el incendio de mi amor –no lo sé todavía– en contra del privilegio que constituyen todavía los altos círculos de las fuerzas armadas y clericales (...) Pero sé también que a los pueblos les repugna la prepotencia militar que se atribuye el monopolio de la Patria, y que no se concilian la humildad y la pobreza de Cristo con la fastuosa soberbia de los dignatarios eclesiásticos que se atribuyen el monopolio absoluto de la religión (...) Yo no diría una palabra si las fuerzas armadas fuesen instrumentos fieles al pueblo. Pero no es así: casi siempre son carne de la oligarquía.”
También les reserva duras palabras a los dirigentes sindicales que se dejan “marear por las alturas”: “Dirigentes obreros entregados a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores”. Contra las jerarquías clericales: “Entre los hombres fríos de mi tiempo señalo a las jerarquías clericales cuya inmensa mayoría padece una inconcebible indiferencia frente a la realidad sufriente de los pueblos (...) Les reprocho haber abandonado a los pobres, a los humildes, a los descamisados, a los enfermos, y haber preferido en cambio la gloria y los honores de la oligarquía (...) Soy católica, pero no comprendo que la religión de Cristo sea compatible con la oligarquía y el privilegio”. Acusa a la religión de predicar el sometimiento ante los poderosos, ante esa oligarquía contra la que siempre luchó y que la supo odiar aún más allá de lo que los odiaba ella. “La religión no ha de ser jamás instrumento de opresión para los pueblos. Tiene que ser bandera de rebeldía (...) Predicar la resignación es predicar la esclavitud. Es necesario, en cambio, predicar la libertad y la justicia (...) Mi mensaje está destinado a despertar el alma de los pueblos de su modorra frente a las infinitas formas de la opresión y una de esas formas es la que utiliza el profundo sentimiento religioso de los pueblos como instrumento de esclavitud.”
Termina pidiendo que “los hombres y las mujeres del pueblo” no se entreguen jamás a la oligarquía. Porque: “Con ellos no nos entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es lo único que nosotros no podremos darles jamás: nuestra libertad”.
Sólo algo más: no sé si me agrada verla a Eva en un billete, sea del valor que sea. El dinero es la mercancía de las mercancías. La mercancía a la que todas remiten. Si no, se retornaría al trueque. La mercancía es el alma del capitalismo. Más allá del dinero –como mercancía absoluta que sostiene el sistema– sólo restan los metales preciosos. ¿Cómo no voy a acordar en sacarlo a Roca de un billete (que es el alma de la clase oligárquica que él consolidó) aunque sólo sea para no verle la cara? Pero la cara de Eva apreciaría verla en otros paisajes. No quiero –cualquiera de estos días– recibir un billete gastado por el uso, por el manoseo de una sociedad que se basa en la acumulación simbólica de esos papeles sucios, y adivinar, detrás, el rostro de Eva. Si ya está, ya está. Pero también está servido el chiste gorila, el chiste que reverdecerá el viejo odio que acompañó a Evita en su vida y a lo largo de la muerte: “Evita volvió y es millones en billetes de cien pesos”. Habrá que buscar que, si vuelve, sea otra cosa. Porque ésa no está a su altura. Será tal vez un honor para cualquier otro, pero una Evita cosificada en la mercancía esencial del sistema que ella abominó no servirá de mucho. Ni le hace honor. El honor que, sin duda, altamente merece esa militante que quemó su vida en el fuego de su propia militancia. Que, con su último suspiro, se preguntó: “¿Sabrán mis grasitas cuánto los amo?”.

lunes, 2 de abril de 2012

Desentrañada de la historia y del corazón.



Dos de abril de dos mil doce. Moni salió temprano a caminar, vuelve y dice que tiene los pies destrozados. No le digo que acabo de leer el testimonio de un soldado de Malvinas -hambreado, torturado por un cabo genocida- a quién para sacarle los borcegos le hicieron morder un lápiz, tal el estado de esos miembros deshechos. Posteo la nota en facebuc y pienso en lo que ayer me pasó con otro post que hice en homenaje de un amigo que peleó en las Islas.

Ayer, domingo, amaneció soleado, hermoso. Enseguida saqué a Tuboro, lo planté bien lejos, contra el galpón, al poniente para pescar a Helios apenas lograra sortear las copas de los muchos árboles que nos cubren el patio.

Enfoco y sonrío, esperaba algo especial para una toma que se distinga de las muchas que hice en marzo. Y será especial, nomás, pues muestra un filamento magnífico, extenso, notorio. Me digo, después te pesco, nene.


Quiero homenajear a los hombres comunes, a los amigos que estuvieron en Malvinas, quiero subir una foto magnífica de un sol de mierda que los ha mirado sin decir ni mú cuando se cocieron de hambre, cuando los estaquearon, cuando avanzó sobre ellos ahora el enemigo inglés.

Quiero hacer esa toma y después editarla y postearla, pero antes abro página y veo lo ha dado el corazón de Rep. Una viñeta increíble. Una de sus constelaciones. Un dibujo infinito que agregué en seguida a mi Instantáneasdelcielo con el título Constelaciones Rep: La verdadera Cruz del sur.

La viñeta es tan fuerte, tanto es su contenido conceptual y poético que me digo, listo, nada puede superar esto. Que mi foto se vaya al carajo, y posteo esta imagen del cielo inmortal, desentrañada de la historia y del corazón por el arte creador de Miguel Repiso, filósofo argentino: la cruz del sur está tumbada, en el cielo; apunta hacia abajo, como rendida; cayendo, parece y apunta a las Malvinas: dos islitas plagadas de cruces, de tumbas, de soldados muertos. Debajo, todavía hay texto; dice: ¿Cual es la verdadera cruz del sur?

Por supuesto, Miguel, las Malvinas¡¡¡ Las cruces de Malvinas¡¡¡

Posteo el dibujo en mi blog y de allí a EP para homenaje de los caídos y de todos los que allí estuvieron, lucharon, padecieron.

El día sigue su curso y por la tarde, olvidado ya de mi foto, abro EP, el foro de astronomía. Busco el post para ver si alguien lo ha visto y… zas! No está.

Me hierve la sangre. Estoy repodrido de los que se fijan en estas boludeces y las censuran diciendo que es política¡¡¡ Política?? Política es que posteen la compra de equipos en negro, contentos por haber pagado cien dólares menos. Eso es político. Política económica evasiva. Un delito, es.

Y no digo que no lo hagan, cada uno es libre de comprar como quiera; yo compré también; pero cuando de un delito se presenta como una viveza… Y después viene un administrador y me explica cómo es la vida, y viene ahora otro y me dice que mi post es basura que generará descontento entre los porteadores de EP, y que el dibujo de Rep no tiene nada que ver con astronomía.

¿Cómo que no? ¿No tiene acaso ese dibujo a la cruz del sur? ¿No hay allí un dibujo sobre el cielo argentino?

Claro que lo es, pero lo que pasa es que es el cielo de Malvinas. Cielo inglés, según los diarios de la clase media argentina.

El año pasado se discutió mucho y varios foreros se las tomaron en busca de aguas calmas; alguno con la capa caída. Entonces se tomó la decisión de anticiparse a posibles conatos, o de ignorar a boludos como yo que insisten con que la vida tenga peso, contenido, alguna profundidad.

Pasa también que amplios sectores de este país tiemblan ante la sola idea de que este gobierno pueda recuperar Malvinas. Malvinas, YPF, los ferrocarriles, etc; que este gobierno siga sumando logros, los enfurece, los asusta, los hace temblar, literalmente.

Es esto lo que sucede, según creo. Es aquí cuando un dibujo que resume el dolor y el sentido de lo ocurrido en 1982, creado por un genio y posteado por un tipo que cree que la observación vacía del cielo es escapista, esnob, lujo de clase medias aburridos, que disfrutamos de las estrellas como metáfora de lo puro, lo alto, lo hermoso, mientras a nuestro alrededor se alza o cae un país; es aquí -creo ahora- cuando un homenaje se vuelve una amenaza al status quo del foro.

Sergio