viernes, 21 de agosto de 2015

El Heredero.

El Heredero.

Junto al río, fue encontrado un bulto. Atraída por el llanto, lo halló una lavandera. Al sol de la mañana, lo alzó. En el pecho del niño brilló una medalla que la mujer, esa tarde, canjeó en la feria.

Poco después, a su casa se presentó un hombre alto que no sonrío nunca. En la mano traía el bronce. Dijo que el niño era hijo de la Reina y que, un día, el trono sería su derecho.

Desde entonces fue educado para el mando y el gobierno y cuando tuvo edad optó por su destino. Las escaramuzas fueron pocas. El niño, ahora Hombre, fue coronado junto al río.

En su corazón hubo virtud. Su reinado fue próspero y justo. Siempre gustó de andar por la rivera.

Una mañana como tantas, vio niños desnudos en el agua poca y la torva espalda de las lavanderas. Una vieja decrépita que entre todas yacía, se alzó y, con esfuerzo, se acercó. Extendió el brazo. La mano asía la medalla. La boca vacía dijo:

Mi niño, mi niño el Rey.


Sergio.

jueves, 23 de julio de 2015

El precio de una muela

“¿Para qué crean un hospital dental en el sur si nosotros no podemos pagarnos una muela?”


Gorila mujer, dicho al paso en Plaza de Bigand, después de mirar la Luna.

            De las muchas, muchísimas estupideces que he escuchado en mi vida (el 99% desde el 2008 a la fecha), la que da título a la nota es una de las mayores. Vaya como ejemplo de la decadencia moral que se ve descubierta (y denunciada a gritos) nuestra honorable clase media.

            Como todos los jueves, viajé a Bigand para dictar dos talleres. La actividad cultural desarrollada por la secretaría de Cultura y Educación de Bigand no tiene par. Articula ésta talleres de cerámica, dibujo, telar, telas, escritura, natación, danza de unos ocho o nueve estilos, idiomas como para dar la vuelta al mundo incluido el chino, y todo lo que quieras imaginarte. Si decís un área y David Martino no la incluido en un taller, te pago un asado a vos y a toda tu familia. ¿Arriesgarías Magia? Hay magia. ¿Susurrarías cine? Hay cine, actuación, circo, acrobacia y toda puta cosa que se cruce por la zabeca. En esa menesunda culta estamos nosotros, enseñando a mover trebejos y a pispiar soles muertos hace millones de millones de años atrás.

            Usual trabajamos en las instalaciones de la escuela primaria, hermoso edificio mandado hacer por el Perón que a su lado tuvo a Eva, ya que el otro Perón, por supuesto, no sirvió de nada, como sea para que murieran unos cuantos miles de pibes. Y qué poco sabe de historia reciente nuestra juventud. Cundo escucho a un pibe k de ahora hablar de Perón, por dentro me cago de risa. Pobres ; son iguales todos los jóvenes, tienden a idealizar y no razonan una bosta. Los socialistas, por ejemplo, tener en su historia la ignominia de un Américo Ghioldi e ignorar que fue un golpista. En fin, la escuela Octavia Ricardone de Bigand es donde Vero y yo (y mi vieja, claro) dictamos los talleres de ajedrez y de astronomía.

Cómo recuerdo siempre a mi viejo. Él me dijo una mañana: vos podrías vivir de enseñar ajedrez, Sergio. Y en ese entonces no le creí. Y hoy vivo de enseñar Ajedrez. Qué bueno se siente haber tenido un padre que nos aclare el camino. Pero No con herencias sucias; no con plata, ni acomodos en el banco Provincia o en la AFA o en la cooperativa; ni mediante prebendas como es usual en estos pueblos de gringos que sin el Grito de Alcorta aún comerían mierda, pero que hoy cortan rutas. Un padre tuve, que, al menos un día, esa mañana, supo ver lo que yacía debajo de lo obvio.

La cosa es que quiso la suerte -que es grela- que esta tarde la escuela estuviera cerrada. Cualquiera se hubiera amedrentado, hubiera vuelto grupas y a casita, calentito a tomar unos amargos. Pero un ATDL está tallado en otra madera, no al pedo ostento ese título: ATDL. Ja, ya quisieran los giles de estopa que fuera yo uno como ellos. Si la escuela está cerrada y no tengo los tableros… ¿para qué llevo encima un pequeño telescopio de bolsillo? ¿Para qué en el alto cielo brillaban Venus, en fase escueta; Júpiter, bajo y feo pero con sus cuatro puntos; el alto Saturno, Arcturus y la bella, bellísima Luna? Enseguida armé a Lumbricita, un refractor de 70mm de cacerola, con perdón de la palabra, y 900 de focal, sobre la EQ5 motorizada.

Los pibes se prendieron a los astros y yo a alentarlos, mira que mira. Enseguida llegó Vero con sus amargos infaltables. Y mi vieja en el fono: hoy no voy, me siento chueca. No hay drama, vieja, después paso. Y nos pusimos a disfrutar del terminador, y de los altos picos que sigilosos comenzaban a brillar aquí y allá, en el centro de los cráteres más oscuros.

En esa magia nos perdíamos cuando vi que dos, tres veces pasaba un hombre, caminando. En la cuarta paró, lo invitamos a meter ojo en el discreto Lumbricita. Disfrutó el hombre y y largamos la lengua, que los soles esto y lo otro. La charla linda, el tipo avezado, conocedor del tema, de los lugares, oriundo de Los Toldos… en eso cae una mujer, de unos…? Fue candidata a la Comuna hace unos años. Mira la naifa y dice una intelectualidad que omito, referida a los peligros de agacharse en público para otear el cielo a través del refractor. Mira, entonces, y dice:

Cuando sea vieja quisiera tener un telescopio.
Sin chistar le digo,
Mirá, es muy fácil, un telescopio bueno vale mucho menos que un celular.
El hombre que afable observaba desde antes y que con nosotros charlaba, acota:
Sí, tengo que arreglarme una muela y me sale 4.500 morlacos… menos que un celular.

Sí, salta la otrora candidata por la democracia argentina, Vengo de escuchar por cadena nacional a Cristina, estaba inaugurando allá dónde es ella una clínica para cirugías dentales gratuitas… vos decime… ¿Para qué inaugura en el sur una clínica gratuita si acá nosotros no podemos pagarnos un diente?

A dios gracias estoy acostumbrado a estas estupideces. ¿Qué mierda tiene que ver que ella no pueda (sí que puede) pagarse un diente con que los Santacruceños tengan dentadura free? Nada, niente, absoluto insulto gratuito. ¿Por qué cree toda esta gorilada cree todos los que encuentran a su paso son estúpidos?

Ya lo he aclarado hasta el hartazgo: soy socialista, creo en lo que me enseñó Estévez Boero (cosas que nada tienen que ver con lo que Binner pregona, aclaro), pero jamás le voy a negar al gobierno nacional lo que ha hecho de bueno, y que es muchísimo.
En fin, que mirando las estrellas uno tiene las orejas en la Tierra.
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Si te quedaste esperando una moraleja, esta historia no la tiene, tan solo fue narrar lo que sentí, al pié de un telescopio, el día en que inauguraron una clínica dental del sur.

Sergio