miércoles, 4 de febrero de 2009

2008, el año que fue!

Sr Gerardo Acosta
El Tábano
Bigand

Apenado, leí las opiniones del Sr. Salomón que usted publicara; disiento profundamente con esas apreciaciones, por eso le pido que apenas pueda incluya la siguiente.
Desde ya muchas gracias.
Sergio Galarza.

2008, ¡el año que fue!

Nuestro futuro precisa un tiempo distinto, un hombre y una mujer nuevos, una sociedad tal que conciba y produzca análisis, diagnósticos, planes trascendentes por sí misma, pero también de la mano de sus artistas, de sus universitarios, de sus pensadores formados acerca de aquello en lo que hubiesen de explayarse.
Pero vivimos un presente antiguo, donde los hombres y las mujeres nos contentamos con las opiniones que pueda depararnos la señora Gimenez o el señor Tinelli, con las noticias que genera una industria del escarnio y la desautorización más simplista, con los hechos recortados y la opinión interesada y parcial de nuestro vecino menos idóneo.
¿Por qué, cuando de nuestra economía, de nuestra política social se trata, cuando hablamos de nuestro futuro como sociedad, sólo escuchamos un discurso? Uno sólo y brindado por hombres que -o causalidad- durante el menemismo no alzaron su voz en contra de las políticas de vaciamiento y entrega, que expulsaron a la miseria a decenas de miles de trabajadores, que expropiaron a los asalariados, a los jubilados, a los productores como nadie lo había hecho en la historia de la democracia argentina?
¿Qué ocurre, hombres y mujeres de Bigand, qué no pueden ver al más crudo mercado -en la figura de sus personeros- agazapado tras la renta producida a costa de los innúmeros cánceres que padece el triángulo sojero?
¿Cuántos muertos más, cuántos abortos espontáneos más, cuántas malformaciones, cuánta defoliación y desempleo más hace falta, para que caigan en la cuenta del acierto que significa gravar la producción sojera, con impuestos que favorezcan la variedad productiva, planes de reparto, obra pública, pago de deudas que nos ahorcan?

· Cien hectáreas de soja trabajada con siembra directa generan dos empleos por año; espero que registrados.
· Los agroquímicos bañan al pueblo y más arriba están enumeradas las consecuencias de este modo impuesto por la multinacional Monsanto de la mano del señor Felipe Solá. Y a propósito: cuándo los tribunales internacionales fallen a favor de esta, sobre sus derechos de patente (semilla RR) ¿quién va a pagar los multimillones de dólares que corresponda?
· La soja producida no alimenta a los argentinos, con lo que perdemos autonomía alimentaria.
· La siembra excluyente de esta oleaginosa, lógica desde el punto económico, pues es tremendamente rentable en comparación a otras iniciativas, transforma en improductivos a los tambos, las quintas, las diversificaciones agropecuarias que podrían generar empleo, mano de obra calificada, industrialización de las materias primas, generando cadenas de valor, engrosando el PBI, pero con una distribución real de la renta.
· Es absolutamente falso que la abolición de retenciones vaya a generar mayor movimiento en nuestra economía. Es sencillo ¿cuántas familias poseen soja guardada? Ese y sólo ese sería el número de viviendas, de coches, de gastos que Bigand supuestamente tendría, y luego el círculo cierra. O cree alguien que los productores, una vez terminada una casa se echarían a construir otra, y luego otra, y otra más?
· Las áreas de nuestra provincia más desarrolladas son aquellas en las que se encuentra el mayor número de microemprendimientos y pymes: Rosario, Rafaela, Armstrong, Casilda; y no aquellas donde dominan las extensiones de campo sembrado con soja: el extremo norte y el extremo sur.

Una sociedad multiplica su consumo sólo y sólo si su masa de trabajadores es cuantiosa, si la desocupación llegara a cero, si los salarios excedieran la canasta básica. Entonces Bigand estaría derramando bienestar, y cada cuadra mostraría verdaderas obras, casas sencillas, autos medianos o pequeños de la clase media. Porque lo que necesitamos no son cuatro palacetes sino veinte casas medianas o pequeñas, que implican 20 calefones, 20 estufas, 20 aberturas, 20 pisos, etc.
El excelente político que critica, no comprende o no puede ver que este es el país agroexportador exitoso que pide, que este es el modelo de una economía concentrada y dependiente, exitosa. Si los comoditis (las semillas exportables) se derrumbaron y los productores, especulando, no vendieron, no es por culpa del gobierno, sino por regla del sistema. El éxito de estos modelos coloniales, es la destrucción de sus economías. Y los que lo atacan razonan desde adentro, sin perspectivas, y temen perder su parte en una torta tan alta como angosta.

Bigand, pueblo que me enorgullece por ser la cuna de mi familia, el pueblo donde mi abuelo Berraz atendió a todos por igual, el pueblo en el que mi abuela y mi madre educaron y defendieron la escuela pública, debe analizar y comprender la realidad que vive. Pensar por sí misma, evitar discursos fáciles y críticas egoístas.

América vive su hora más importante. Por tercera vez somos independientes. Por tercera vez el futuro está al alcance de la mano y por eso digo: 2008, el año que fue, el año en que supimos qué es lo que hay que discutir.

La realidad es compleja, sí, pero lo justo no. Y nuestra justicia no debiera ser medida por nuestro bolsillo.

Sergio Galarza.

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