El año 2008 quedará sin dudas en la memoria de las argentinas y argentinos por varios motivos: los trabajadores asalariados, por haber recuperado, en la figura del estado, un futuro jubilatorio garantizado y digno, a salvo del mercado liberal, que nunca ofreció la mas mínima garantía; los productores agrarios, por su gesta libertadora que logró salvar a la Sociedad Rural y otros popes de los impuestos leoninos, aunque ellos los paguen en su lugar; los ciudadanos santafecinos, por contar con el primer gobierno socialista de la historia argentina; los que quieran mirar más allá de sus fronteras, por la elección de Barak Obama al frente del gobierno de nuestro patio trasero.
Mis expectativas personales, de algún modo también han sido satisfechas: 1º puesto en el Campeonato de Primera en la Federación de Ajedrez del Sur de Santa fe; y para el Taller de Ajedrez Comunal: el primer puesto sub- 16 en el Nodo Rosario; el primer puesto compartido en los Juegos Deportivos Santafecinos; y, por fin, el octavo puesto en los juegos Evita nacionales, en la ciudad de Mar del Plata.
Concentrémonos un momento en los juegos Evita, en una imagen, si me permiten: Viaje y alojamiento coordinados, con bañeros y lanchas guardavidas en las playas, y la posibilidad de teatro y cine por las noches. Además, en los momentos libres, cursos de formación y esclarecimiento en los temas: salud alimentaria, salud sexual, prevención de embarazos, prevención o ayuda ante la dependencia a substancias, muestra fotográfica para ejercicio de la memoria colectiva.
De estos talleres, me impactó la naturalidad con la que abordaban hechos de crudeza y la foto de una mujer, herida durante el bombardeo sobre las personas reunidas en plaza de Mayo, en el año 55.
La mujer se arrastra por la vereda, le falta media pierna, los restos están por ahí, desparramados al alcance de su mano.
Esta foto, esta imagen, pude verla todos los días. La gente se detenía un momento, arrugaba la cara en un gesto de dolor -o de repulsa- y seguía. Yo también seguí.
Cada alumno (también sus padres) tendría que informarse o refrescar algo de su historia social y política. Tengo para mí que hemos olvidado aquella época en que la dignidad del pueblo no existía, era una quimera.
Los niños, por ejemplo: en el año 44, apenas iban a la escuela, en el mejor de los casos, con nada el la panza.
¿Viajar? Sí, en alpargatas, del conventillo al trabajo, y del trabajo al conventillo (por citar nuestro imaginario. La frase es conocida, forma parte de nuestra memoria, la foto del bombardeo, no).
Algo mejor vivían los chicos en el campo, cuando sus padres tenían la dicha de ser puesteros de algún terrateniente. ¡No se perdían un amanecer, esos gurises, juntando maíz, con lo bello que es el sol cuando despega con un beso del horizonte!
Muchos de esos tempranos peones y son abuelos, padres, jubilados. Y parecen haber olvidado que sólo tuvieron vacaciones con Evita! Tuvieron juguetes con Evita! Tuvieron hospitales y escuelas con Evita! Y sus madres derecho a votar y el Hogar de la Madre Obrera; y sus padres sindicatos, jubilación, créditos, casas, tractores, derecho del peón, ley de arrendamiento, carreras universitarias para sus hijos!!!
Esta historia es la que olvidamos.
A lo mejor los chicos y jóvenes creen hoy que siempre hubo escuelas gratis, hospitales gratis, universidades gratis.
A lo mejor creen los chicos que los impuestos son un robo, una afrenta, un desmán de un gobierno autoritario.
Habría que ver qué es lo que creen los chicos hoy, lo que creen sus padres, sus gobernantes, en estos pueblos.
¿Sabrán ellos, de la relación directa que existe entre los atentados a las democracias y los aumentos de impuestos a las oligarquías?
¿Y los maestros, transmiten sus maestros nuestra historia, la discuten, la critican, la indagan, o repiten las acarameladas escenas del Genios y el Billiken cada 9 de julio o fecha afín que se presenta?
Creo que vivimos un momento histórico, favorecido por la elección de dirigentes capaces y honestos en diversas jurisdicciones y áreas de nuestros gobiernos. Creo que no es momento de ataques irracionales, despechos, odios que inflama el discurso de los medios dudosamente intencionados; es momento de diálogos, persuasiones, consensos; es momento de un avance sustantivo, profundo, que eche raíz de una vez en nuestra práctica democrática, al amparo de las locuras y las violencias tan caras a la derecha.
Sergio Galarza
Talleres de Ajedrez
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