Conciliábulo, palabra extraña pero sonora, misteriosa, suscitó comentarios entre mis amigos de Olavarría (entonces desconocidos). No fueron los únicos, un muchacho de la ASA se mostró sorprendido de que un hombre de ciencia usara una palabra religiosa (textual). En verdad, ignoraba esa connotación cuando la elegí para título de esta actividad. Para mí bastaba con el misterio que las vocales finales le confieren. Como Poe -educado por el negro espiritual que le cantaba su nana- prefiero las ues y las oes si hablo de la noche y sus estados asociados.
Conciliábulo. Conciliábulo.
El acento esdrújulo aporta lo suyo, claro.
Esta fiesta era desde mi alma algo distinto pues durante el corriente año llevamos la astronomía a más de muchas escuelas y localidades con nuestra primera pata, Proyecto sagitario.
Sargento Cabrál, Arnold, Fuentes, Bustinza, Chabás, Bigand, Bombal, Chapuy, Cañada de Gómez, Alcorta, Sunchales, Casilda, Villa Constitución, Santa Teresa, fueron localidades visitadas en las que aportamos nuestro arsenal y nuestro modo de enseñar tan alta ciencia. Recibido el cariño de la declaración de interés de la SECTeI, maquinados varios planes de enseñanza, creados juegos astronómicos, escritos textos, editados y distribuidos en forma gratuita, hechas en fin mil cosas más que no recuerdo… Pero, chambón¡¡¡ Creados tres talleres permanentes en sendas localidades: Casilda, Chabás y Bombal¡¡¡¡ Amén de los talleres momentáneos de Fuentes y de Cañada de Gómez (este último, estoy seguro, es permanente. Cuentan allí con una leona del conocimiento y la difusión. Gracias, Analía¡¡¡¡). En fin, decía, hechas tantas cosas por la difusión de la astronomía en solo un año, sentía que este cumple debía ser distinto. Y lo fue.
El conciliábulo era reunión de un día, un hola y adiós. Se abría sobre las 17 y la gente empezaba a darle duro a la lengua y a la panza pues los salames y los mates fluían con la charla así como el aroma va con la rosa, el rojo con los 3600º kelvin y la estupidez humana con los que escuchan determinados periodistas o animadores que no voy a nombrar porque le he prometido a mis amigos no volver a hablar de cosas intrascendentes como son la política, la economía y la libertad de los hombres en esta tierra olvidada otrora de Dios. Tan solo astronomía, amigos. Basta de sandeces. El 27 de noviembre cumplí 49 (fosa, ya vislumbro tu sombra) y es hora que deje las pavadas atrás. Realmente, Sergio, Marcos, Iolta, miro el futuro con la cara en alto y diviso un horizonte pletórico, lajas luminosas jalonan el camino y hacía allá vamos, a tipear consistencias, a dejar de lado mis “cinceridades…”
Qué bueno¡¡¡¡¡¡ Más inocente que Bambi¡¡¡¡¡¡
Bien, allí están las monedas, digo los oculares desparramados y nosotros bajo las nubes, dándole a la sin hueso. Uff, el viernes me acosté a las 4,50. Mimoni se levantó a las 5, yo a las 7 y van dos horas de sueño.
El viernes laburo, armamos el solarmax, le damos duro, almorzamos milanas y arreglamos que a las cinco estamos en Bigand. Previo nos damos una picola volta por el correo. De baires llega mi regalo de cumpleaños. Me regalé un Vixen 20mm. Pasamos por el correo y pago el contrareembolso; hecho el vixen al maletín del perfecto astrónomo pirata y a volar mi amor. Salimos pa Bigand.
El cielo tupido de nubes. Armamos el circo junto a la fuente, timidamente. En la plaza está armado todo para dar comienzo a la Kermesse del pueblo. Quiero pensar que tan magna fiesta la han organizado para agasajar nuestro cumpleaños. Es por eso que apenas pueden ocuparse de nuestras cosas. Claro, toda la pila puesta en los detalles de este otro festejo.
En fin, no hay nadie en la plaza. Pocos pibes se acercan. El cielo juega a lluevo, no lluevo, lluevo, no lluevo, con las hojas de una margarita. Cae mi vieja y el presento a Igreja. Ja. Cae mi hermano y ahora no pega. Bueno, estamos hasta las nueve de la noche. El pronóstico de windgurú dice, llueve y despeja a las tres. El pronóstico de Accuweather dice llueve y despeja leve a las tres. Javier puede constatar de cuerpo presente cómo la tecnología más alta anuncia lluvias y tormentas. En vivo observamos desde la Secretaría de Cultura las nubes por radar sobre nosotros. Le digo a Javi, nos vamos, nos comemos un asado en casa y vemos. Javi asiente, pobre. Saliendo de Bigand comienzan a llover unas gotitas de morondanga. Pobre Kermesse, pienso, y le meto candela*** a la chata.
A las dos y media el cielo de Casilda está limpio como el alma de los Salieris… Pe… Pero…¡¡¡ Qué pasa acá??? Se terminó la política¡¡¡¡ Se terminó la economía¡¡¡¡ Se terminó también mi estúpida revancha hacia los Salieris?????
Uff, no respondo de mí, amigos. Dejen que me levante y eche una mirada al espejo, tal vez no sea yo el que esto escribe…
Volví. Soy yo. Es que he cumplido 49, remember. Y he prometido sacar todo lo que adrede metía en estos reportes. Así que esa historia también queda atrás.
A las dos y media del sábado 26 el cielo era un espanto de estrellas arriba. Armamos Candelita, por si acaso, y sobre las tres a Luz del cielo, el lamborghini. Le dimos otra vez a todo, a todo. Guardamos sobre las cinco treinta, con un Omega apenas sugerido en el fondo celeste del cielo.
El sábado me levanté a las 8, a comprar todo para el Conci. Cinco horas de sueño en dos días, anoten. Le dimos al Tuboro, el Solarmax Coronado y almorzamos liviano, unas sobras. Me tiré una hora y cargamos Quéchatitache: mesa, pc, libros, candelita, Tuboro, trípode, LX, bolsa de dormir, gaseosas (no wine), los juegos de El Cielo a tus Pies, otros adminículos. Salimos tarde, me llama Daniel Acosta. Está en bigand. Uff. Por hacerle caso a mimoni, por no ir temprano, por no molestar a Javier. Es que hace un calorón impresionante. Hay nubes arriba y el pronóstico es fatal. Lluvia, tormenta, todo mal, eso dice. Y el antecedente de que ayer cumplió a la perfección.
Salimos de rajoi para Bigand. Llegamos y estacionamos frente a la fuente. El lugar, como todos saben, es aparente. Bajamos a Tuboro y allí, entre la muchedumbre que llena la plaza, veo a los tórtolos de Avellaneda, Alejandro Biondi y su esposa Mariela, la bella. Se vienen de una y abrazos y holas. Enseguida nos ve Daniel Acosta. Daniel es más de hierro que todo el tendido del NCA (y les ahorro lo que pienso de Urquia, su dueño).
Armamos el circo con ayuda avellanense. Alejandro Biondi trajo su 150 y su Baader. Lo planta junto al Solarmax y entre los dos la cosa es choreo. La gente pasa y mete el ojo porque el sol, ups, aparece clarito entre las nubes apenas llegar nosotros¡¡¡¡ Con Javito traemos una mesa grande y armamos el Cielo a sus Pies. Enseguida se arremolinan los pibes para armar esos excelentes rompecabezas. En el morral contamos con: el Hubble, la Crab nébula, la Luna, dos versiones del sol, una dificilísima de las Pléyades, una so easy de la cabeza de caballo.
Mimoni me ha confeccionado un género para tirar al piso y lo ha teñido de cielo, blanco y celeste, es cosa de no creer. Más de una vez dudo de que estemos aquí. De que podamos haber hecho tanto en tan poco tiempo. Ah, y ahora se vienen la Vieja y querida astronomía, la 1º Maratón astronómica y el proyecto MicroMegas. Los tres desrrollos son buenos, son interesantes, pero MicroMegas es la locura.
A la plaza llegan todos, los chicos, los grandes, mis hermanos de sangre y mis hermanos del cielo. Está Javi, está Daniel, ha venido con no poca culpa por un pequeño inconveniente. Lo entiendo. Sea dicho en su alivio que este encuentro estaba programado desde noviembre de 2010. Dani ha venido con su hermosa Ana Laura, su hija, inteligente, participativa, amable; y le acompaña Hugo Laborde. Hugo es amigo, ya. Es hombre de pausado modo, alto, agradable, gran lector y amable conversador. Hace poco transita de vuelta nuestra senda hacia las estrellas, hacia la astronomía, hacia donde no se llega, hacia donde se retorna.
En eso llega Sergio Bais. Viene con su Marce, la bella. Ambos se apean y nos reunimos bajo el sol, entre las rosas y los chicos, bajo el rumor de la fuente. Ver a Sergio siempre me da alegría, che. De todos modos le digo, hoy ajustamos cuentas, gringo¡¡¡ y me aparto unos pasos en el polvo de la calle principal. A nuestros lados las viejas casas de madera del pueblo del oeste padecen el sol y la tierra levantada por los caballos. Las puertas batientes del saloon no gimen pues el calor lo sofoca todo. Hace años no rige otra ley que la del duelo, y a eso lo conmino, si sos tan macho, le grito, a ver quién es más rápido, mientras me inclino un poco hacia la derecha con la mano sobre la cámara, en la pierna. Comprende enseguida de qué va el juego y como los héroes de verdad no mira siquiera a su chica. Se inclina y arquea las piernas con su arma en la zurda. Me he dejado el sol de frente, como hacían los buenos de holygud y a un parroquiano, que no se ha dado cuenta de la inminente catástrofe, le ordeno, señor, cuente hasta tres por favor. El tipo sonríe, nos mira, entiende, y dice, uno… dos… tres¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Clic, clic, clic¡¡¡¡ Los disparos atronan en la tarde y las imágenes sacan chispas en la piedra. Ambos rodamos y nos esquivamos al unísono. La risa general surge cuando todos comprueban que no hay heridos¡¡¡¡ Se salvó de esta, carajo¡¡¡¡ y bueh, al menos sigo teniendo el mismo número de amigos. (Después me recordará Sergio que en realidad, no había quitado la tapa a mi cámara¡¡¡¡¡)
Cuando la cosa está en flor anuncio el desafío de los valientes¡¡¡¡ Un telescopio por completar los rompecabezas¡¡¡¡ El grupo Goco acepta el desafíao y después de encomendarse a Santa Rita se tiende al cielo , perdón al piso, para comenzar a ordenar ese dédalo azul. Las Pléyades son realmente, difíciles. Las hice en 20 minutos, solo, en casa, la primera vez, apenas saliditas de la máquina de fotos. Ya en Sunchales habían costado más de una frustración a los noveles astrónomos¡¡¡¡ Ahora era el turno de estos gigantes de Olavarría. Desentumecen las cachas, se arrodillan, comienzan el duelo. El ejemplo cunde, pronto otros grupos acicateados por la ambición manifiesta se arroyan al cielo a sus pies para probar ingenio. Ganan los jóvenes¡¡¡ Unos pides de 17 años, acaso. Muy bien, alzo sus manos, les digo y aquí los ganadores¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ con el rompecabezas hecho para preescolar¡¡¡¡¡¡¡¡¡
En eso llega Faustino, con su hermana Juana y su madre. Faustino es de Bombal, persona inteligente como pocas he visto en mi vida. No alza una cuarta del piso, tendrá 8 años, aparenta 7 si lo mirás. Si lo escuchás razonar, entonces le das unos 28, y un doctorado en ciencias. Madre de dios¡¡¡¡ por supuesto, en la escuela le dicen que se calle, que no moleste¡¡¡¡ Imagínense¡¡¡ Si hasta a mí, que casi me las invento todas, me hace pensar¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ La diferencia… astronómica entre un servidor y la docente es la siguiente: a nosotros, hombres de las estrellas y el infinito, nada nos alienta más que la inteligencia, el desafío, lo desconocido, el razonar a cada instante¡¡¡¡¡¡¡¡ y a la pobre docente, un genio en el aula le desacomoda la estantería¡¡¡¡
Faustino completó la nebulosa difícil en menos de lo que canta un gallo.
Mil cosas más pasaron dignas de mención en la plaza y casi me olvido de esta. Ahí va.
Llega Alejandro Biondi, dije, y arma su 150 650 sobre su eq3. Le pone a la boca del tubo su Baader y larga el circo. A mirar el sol¡¡¡¡¡¡
El sol es astro luminoso, créanme. Puede verse hasta proyectado contra una pared descascarada y sobre ella sacar más detalles que los que Clarín inventa sobre cierta gente. El sol se mira con cualquier cosa siempre y cuando no vayas a meter tu ojo así, sin más. El filtro Baader suele ser más que suficiente para una visión machaza. Y ocular, cualquiera¡¡¡¡
Miro el sol por el tubo de Ale y veo detalles incontables.
Bueno, me vuelvo a mi tuboro y pasa el tiempo.
Y entonces recuerdo¡¡¡¡ Alejandro Biondi es dueño de cuatro, cuatro, cuatro nagglers¡¡¡¡¡¡¡¡ No habrá sido tan loco de haberle puesto uno al sol, grito desaforado y salgo corriendo hacia el teles¡¡¡
Llego y miro y… quedo mudo (no pongo caigo de espaldas porque es figura que use en la nota pasada, y van a decir que mi estilo es de terror).
Un Naggler de 15mm o algo así está ahí chantado para mirar el sol que puede ser visto con cualquier ocular de miércoles.
La gente de Bigand y todos los asistentes pudieron darse el lujo de ver el sol con un Coronado y de ver a través de un Naggler.
Costo total estimado: 11.000 mangos. Ahí, en la placita, una tarde de sábado, en el 2º Conciliábulo Nocturno!!!!
Después de esto, espero comprendan que sucedieron cosas grosas, y aún no llegamos a la noche de marras; tan solo estamos en la plaza San Martín, en medio del pueblo, bajo los plátanos caros a Sócrates y junto a los amigos más queridos, el sábado 26 de noviembre a las siete y media de la tarde¡¡¡¡
Me voy a preparar la cena, me voy a bañar y a tomar una copa en honor a Javier y a la familia Caparrós, a Faustino, a Dani Acosta y el Goco, a Ale Naggler y a mi familia entera, que a fuerza de aguantarme me permiten todo esto.
Continuará.
Sergio.
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